PrevCrítica “Stranger Things”: Fórmula adictiva con pros y contras

La que en su día iba a ser una antología, ahora se ha consolidado como una de las mejores apuestas seriéfilas del gran titán Netflix. No solo a nivel de espectadores, sino de impacto social, merchandising, foco de ingresos y expectación. Resulta innegable que “Stranger Things” mueve masas y si ya las movió en su 1T, ahora repite. ¿Pero repite todo?

Dosis de mejoras

A un lado la espectacular promoción de la serie, el increíble trabajo de Netflix para conectar con los que ya habían disfrutado de la serie y aquellos que ahora empiezan a verla… “Stranger Things” es adictiva. Es una serie difícil de ver solo un poco y dar parón, especialmente en la 2T, la cual hemos visto de forma continúa –solo parando para comer–. Pero todo producto tiene críticas, ya sean buenas y malas. La mayoría de fans que ya han visto al completo la 2T se han quedado con un muy buen sabor de boca. Es menor la cantidad de personas que critican la segunda entrega de la serie y dentro de esa cantidad, no son pocos los que se enfocan en el polémico episodio 2×07.

Resulta muy gratuito criticar pero también resultaría gratuito decir que todo lo que hemos visto es arte. El primer episodio de la 2T arranca mucho más lento que el episodio piloto de la serie. Es evidente que un capítulo 1 debe de enganchar –sino, hasta aquí hemos llegado– pero también es obvio que con una primera entrega cargada de éxitos y ovaciones, el esmero por empezar de nuevo con una dosis de infarto no entraba entre los planes de los guionistas. A partir de ahí, de un, posiblemente, lento 2×01, la serie va in crescendo durante sus siguientes 6 episodios y culmina en un épico episodio final 2×09 sin relleno, escenas innecesarias o lagunas.

Durante esta traca de capítulos vemos un universo asentado, unos personajes cómodos, incluso más sueltos. Algunos cuestan como el de Sean Astin y cuando te empieza a encandilar, la serie te da una bofetada. Otros, como el personaje de Max, entran fácilmente en la estructura que nos enamoró. Al mismo tiempo disfrutamos de más espacios, de guiños a otros films, de esa atmósfera tan embaucadora que se mantiene y ahora, de forma más impactante, arriesga y viola –literalmente en cierta ocasión– los más adentros de los protagonistas. Dentro de los que ya conocíamos, Joe Keery brilla con un arco de transformación tan brutal que nos deja con un Steve por el que queremos seguir apostando, empatizando y, sobretodo, queriendo.

Pérdidas frente a la 1T

La más evidente es Bárbara, personaje que han cuidado post mortem y velado como prometieron. Aún sin estar, su rol ha sido potente y ha movido historia de forma justificada. Sin embargo, las mayores pérdidas no son físicas, sino narrativas. 

Ahora que conocemos al enemigo, ahora que comprendemos –dentro de ciertos parámetros– el Mundo del Revés, ya no hay misterio alguno en el aire. Vivimos riesgos, sufrimos, pero no hay enigma. Era un riesgo a tener en cuenta: Una vez que comprendiésemos el suelo sobre el que pisábamos, era fácil perder alguna de sus piedras. Así ha sido, aunque ello no resta peso a la 2T.

También lo abierto del final de la 1T se pierde en vistas al 3T. Evidentemente contamos con un cierre más que claro de continuación, pero no hay una sorpresa, no hay un giro. Por así decirlo, no hay un gran cliffhanger. La intención, por boca de los creadores, era esa: No adelantar que estaba por venir. Lo curioso y aplaudible de este hecho es que no necesitamos de un suceso que nos deje boquiabiertos para cerrar esta 2T con una sonrisa y más que con preguntas, con un sinfín de emociones tras una fiesta en la que culmina todo.

Dosis de mejoras

“Stranger Things” no ha querido repetir la fórmula. Si así hubiese sido, habríamos tenido otra temporada con un misterio a resolver, un cierre y una sorpresa final. Tampoco explota los iconos de su 1T como fueron los waffles, las luces de navidad o los juegos de mesa. Incluso, si hubiera sido así, no habríamos tenido un episodio en mitad del camino hacia el clímax que rompe con todo lo que había y nos cuenta otra historia. Esta idea, un 2×07 centrado en Eleven y su origen, era tan necesario como peligroso. No consideramos que haya sido un error ni mucho menos, pero sí chirría un poco en el momento que “el padre” de Once se olvida de su ausencia para que esta tenga tiempo de vivir sus aventuras y volver con un épico regreso. Al mismo tiempo, para los retractores de dicha entrega, es importante entender que era necesario para que Eleven, en su vacío, recuperase su motivo de lucha así como para unir con la primera secuencia de la 2T y con lo que está por venir. Hemos visto a 11, a 8 pero quedan muchos números… ¿Huele a “Orphan Black”?

Se ha dedicado tiempo a todos y cada uno de los personajes, siendo protagonistas tanto niños como jóvenes como adultos. No se han maltratado porque todos eran importantes. Hemos tenido tiempo para conocerles mejor, para entenderles y sentir como ellos. Todo ello se ha realizado de una manera normalizada que solo incita al agradecimiento. Por último, el uso de flashbacks de forma recurrente entre escenas viene dado por el evidente año de diferencia entre una season y otra, hecho que se agradece para entender siempre la historia como un círculo en desarrollo, no como partes independientes.

Nos vemos en 2018

Con todos estos apuntes sobre la mesa y el peso de la calidad, la mejora y el detalle al lado de la balanza, solo nos queda esperar. Esperar a que la 3T sea mejor que la 2T al igual que esta fue mejor que la 1T; esperar a nuevas historias, momentos y personajes; esperar a que el peligro vuelva a visitar a nuestros protagonistas porque queremos volver a vivir otra aventura a su lado. Primero fue Will el separado del grupo, ahora ha sido Eleven. ¿Quién estará lejos el próximo año?

Autor entrada: PreviouslyEmpire